simeone liderazgo equipo

| Cambio, Comunicación, Deporte, Liderazgo.

Hace unos días me comentaba un entrenador deportivo que su equipo tenía como objetivo ascender de categoría, mi pregunta fue rápida.. ¿Cómo lo vais a hacer? , me respondió con un largo discurso que hacía referencia a tácticas, componentes técnicos, fichajes, salidas de jugadores, responsabilidades de directivos, la prensa , etc, al final,concluía, con un lacónico y poco convincente: “Bueno , como dice el Cholo iremos: partido a partido”.

Seguimos, de forma distendida, con mis preguntas y sus respuestas , y … conforme escuchaba a mi azaroso entrenador llegué a conclusión de que esta filosofía deportiva y casi existencial, propuesta por el excelente “mister”  argentino está haciendo mucho daño.
¿Por qué ? porque se ha convertido en un cliché que nos “saca” de la realidad del momento presente, para llevar a los equipos, sean deportivos o no, a un futuro más o menos lejano…

Mi propuesta es : “Entrenamiento a entrenamiento” … ya vendrán los resultados, o, tal vez no , en el partido, el rival también juega. Esta propuesta se me antoja mucho más efectiva, pero… ¿Cómo llevarla a cabo?,

Aunque hay muchas herramientas propias del coaching que podríamos poner en juego , haré hincapié en tres de ellas, la cuales no ponen el acento en los resultados sino en el proceso.

1.- Si ponemos el acento en los resultados ( “en el partido”) desplazamos la atención al mañana y después de éste, otro, sobre todo si no conseguimos lo esperado. Por el contrario si ponemos la atención, el foco, individual y colectivo, en el “aquí y el ahora” , en lo que tenemos ahora, ya sea un entrenamiento, una charla táctica, una sesión de fisioterapia… nuestra atención está en el aquí y el ahora.

Para llegar “bien” a un partido hay que poner el foco en el momento presente, lleno de pequeñas acciones que, cumplidas de forma excelente llevan a la excelencia y la eficacia.

2.- Si ponemos el foco en el “partido” los errores “se pasan por alto”, sobre todo si conseguimos el resultado que perseguíamos podemos caer en la complacencia , si ponemos el acento en el proceso, los errores se analizan y corrigen como algo natural para poder incluir modificaciones de mejora.

3.- Si ponemos el foco en el sacrificio, la presión y la exigencia nos llega el miedo y éste nos paraliza. Si ponemos el foco en la excelencia como un proceso y en la confianza, como el resultado del trabajo diario bien ejecutado, la emoción que nos guía será la pasión, que bien encauzada sacará lo mejor de cada colectivo,  alineando los intereses personales con los del equipo.

Pasemos del “partido a partido” al “entrenamiento a entrenamiento”. Seamos osados, pongamos el foco de nuestra atención en lo que tenemos ahora y diferenciemos bien que una cosa son los objetivos y otra los resultados, y,  “ascender” es un resultado no un objetivo, pero eso lo trataré en otro post.

 

 

La vaca

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Hace muchos muchos años, en un monasterio chino vivía un aspirante a monje con muchos deseos de aprender.

Un día, su maestro le dijo que iban a viajar. El aspirante muy ilusionado se preparó para ello. Estuvieron andando unos cuantos días  y finalmente llegaron a un pueblo dónde vivía una familia muy humilde. Les pidieron alojamiento y comida y la humilde familia les acogió y compartieron con ellos lo que tenían.

El aspirante a monje les preguntó que como subsistían. El cabeza de familia le dijo: “pues..tenemos una vaca”.  El aspirante le miró con interrogación y el hombre le dijo ” La vaca nos da todo lo que necesitamos, nos da leche, nos da queso que luego cambiamos por otra comida, y ya está”.

Por la noche, el monje le dijo al aspirante: ” ahora, cuando estén dormidos, tira la vaca por el barranco” . El aspirante asombrado contestó ” pero …¿cómo voy a hacer eso? La vaca es lo único que tienen y es su sustento! “. El monje no dijo nada, se dio la vuelta y se fue.

El aspirante estuvo mucho tiempo pensando qué debía hacer, y como respetaba mucho a su maestro, fue a buscar a la vaca y la espantó para que se fuera. Luego le entró tanta culpabilidad que se fue y no volvió al monasterio. Pasó días viajando y pensando en la pobre familia que se había quedado sin su sustento principal. Siguió viajando y pensando y decidió trabajar y ahorrar para algún día comprarles una vaca. Se sentía muy culpable.

Al cabo de unos años,  después de trabajar duramente y reunir el dinero para comprar la vaca, el aspirante volvió al pueblo. Se acercó a donde estaba la humilde casa y vio un coqueto hotel, rodeado de un gran huerto, un lago y patos nadando en el. Se acercó al hombre que estaba sentado en la entrada y preguntó ” Perdone, ¿ aquí vivía una familia muy humilde hace unos años que tenían una vaca?” El hombre le miró y dijo, ” Sí sí, somos nosotros”.

El aspirante lo miró y dijo pero..¿Cómo han prosperado tanto ?”.

El señor le dijo ” Pues mire, un día, la vaca de la que vivíamos desapareció.

Al principio nos preocupamos mucho, ¿ de qué íbamos a vivir? y entonces tuvimos que pensar. Vimos que nuestra tierra era muy buena para plantar verduras, y pusimos un huerto que floreció y dio frutos en seguida. Con las verduras hicimos intercambio por otros alimentos, y el resto las vendimos. Con el dinero que ganamos compramos algo de ganado, y los vendíamos, y con ese dinero pudimos ampliar la casa  y alquilar habitaciones…y ya ve!

¡Ahora tenemos el único hotel de la ciudad!!

 

Lo importante de este cuento es saber identificar nuestra vaca … y todo tenemos alguna…¿o no?

 

Nota. no he podido identificar el origen de este cuento.

 

 

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Desde hace tiempo me planteo el por qué del éxito de la temática zombie en la literatura. en el cine, los comics, etc.

He llegado a una conclusión: vivo en un mundo plagado de “no vivos”. Y el arte simplemente transmite lo que le pasa a la sociedad.

 

No me refiero a lo que en el mundo empresarial se denomina una empresa “zombie” , es decir , aquella que no tiene liquidez financiera.

 

Me refiero al empleado “zombie”, la literatura sobre el tema constata cinco características fundamentales que delatan al “zombie” y a la organización en la que se desarrolla.

 

La primera es la ceguera, no lo sabía pero, los “zombies” son ciegos casi en su totalidad. Miran sin ver y por supuesto nunca dirigen la vista hacia si mismos.

Curiosamente se muestran muy proféticos en sus conversaciones,muy visonarios,  siempre anticipan lo que va a pasar en el devenir diario, y casi siempre nada es nada bueno.

 

La segunda, son voraces. Necesitan “comerse” a los vivos. No les importa el cómo ni el dónde, ellos “van a lo suyo”, conseguir más adeptos al precio que sea. Necesitan crear pequeños grupos que poco a poco van retroalimentando su política de no vivos , anclada en la queja y la fatalidad

 

La tercera, son básicos, “tontos”, diría yo. Carecen de criterio propio o pensamiento crítico , siguen a otros y no saben el por qué. La justificación de cualquier tipo de responsabilidad forma parte de su lenguaje habitual.

 

La cuarta, y esta es buena, se resisten al cambio. Siempre hacen lo mismo, no le gustan las sorpresas. Se dejan llevar por una actitud complaciente en la que al mismo tiempo todo está fatal pero no aportan criterios que contemplen una propuesta alternativa.

 

La quinta, se mueven en manada, así los vivos son más vulnerables y caen en sus garras, habitualmente, por agotamiento.

 

Pues sí ,los zombies son medio muertos que necesitan de otros como ellos.

 

Y contra el empleado zombie , como ya digo, después de mucho estudio e investigación, sólo se me ocurre un antídoto: preguntarle, preguntarle y preguntarle… ¿ Cómo lo harías tú? , ¿Qué cambiarías…? , ¿ Si pudieras… cómo lo harías?…

De esta forma llevamos al zombie a una posible toma de conciencia, y si no hay responsabilidad y acción , aunque sea mínima, no habrá esperanza .

Es el zombie o la empresa.

Barrio de Las Letras en Madrid

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La tendencia nació en ciudades como Nueva York y Londres, donde artistas, diseñadores y chefs buscaban alternativas para ofrecer y difundir sus creaciones como alternativa al local tradicional y ahorrar costes fijos y de estructura.

Se trata pues de manifestaciones creativas,  de carácter efímero, que cuentan con la participación espontánea del publico existente. El objetivo es cambiar la posición pasiva del espectador e involucrarlo de forma activa en la acción.

Esta experiencia proviene de los happenings de la década de los 50 en la que los artistas interactuaban con quienes pasaban por allí y buscaban generar un mayor impacto en los espectadores.

Se han puesto de moda las tiendas pop ups, pero para crear el efecto buscado debe de haber algo más que una tienda. Debe ser una experiencia de marca en la que el merchandising, debe estar perfectamente estudiado,  para conseguir lo que queremos comunicar. Para ello debemos realizar un proyecto de decoración y diseño en el que la arquitectura efímera sorprenda al espectador.

Los participantes en estos eventos disfrutan de un entorno sorprendente, envueltos en cierto aire de clandestinidad, pero siempre impregnado de un toque de exclusividad.

Esta tendencia también se ha trasladado a chefs de moda y con ganas de darse a conocer de forma que organizan cenas originales en casas particulares, naves, sótanos, terrazas… En algunos casos los comensales no se conocen y también es una forma de relación social.

A este fenómeno también han contribuido las redes sociales donde el evento se difunde rápidamente y en un corto periodo de tiempo. Se crea la expectativa con una decoración sorprendente en la que aparecerá para rápidamente desaparecer

Se trata de “marketing experiencial”, es decir,  crear emociones, impactar y sorprender.

Este tipo de tiendas “de quita y pon”, benefician principalmente a dos tipos de empresas:

A las tiendas “on line” que no tienen un espacio físico permanente donde el público pueda acudir.

A las tiendas que acaban de abrir y que no pueden asumir grandes costes y que quieren tantear el mercado antes de lanzarse.

El carácter efímero de estas tiendas no es sinónimo de baja calidad, si bien al contrario les otorga un aire de exclusividad por su temporalidad y los objetos que se ofrecen.

Para terminar solo añadir que se da en ciudades en continuo movimiento y en una constante búsqueda de interacción entre sus habitantes.

DIBUJOS DE PABLO PICASSO

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Un hombre viajaba en el tren hace muchos años, en un vagón de primera clase. Le pareció que quien estaba sentado cerca de él era Pablo Picasso.

Cuando logró vencer su timidez y la resistencia que le impedía hablar con tan celebrado personaje, el hombre saluda a Picasso y le dice que le admira mucho; que cree que es un dibujante genial.

Le dice también que por qué, siendo como es un maestro, se empeña en pintar unas imágenes distorsionadas, retorcidas, sin parecido con la realidad. Le parece, en suma, un desperdicio de talento.
Picasso se queda mirando al hombre y le pregunta qué cree él que es la realidad. El hombre piensa un poco y saca de su cartera una fotografía, que enseña al pintor. “Mire. A esto me refiero. Esto es la realidad: es mi mujer“- dice seguro de sí mismo.
El pintor mira la fotografía y dice al hombre que, si eso es la realidad, su mujer es muy pequeña. Y es plana, además.
Como el hombre vamos casi siempre por la vida. Dando por hecho que nuestra percepción de las cosas es la realidad misma, aferrándonos a eso y, además, queriendo mostrar al resto de personas que nuestra idea es la correcta.
Para despertar de esa ilusión limitadora, entre otras muchas cosas, está el arte.
Y la locura, pero de esto último hablaremos otro día.

| Cambio.

 

 

Si estas pensando en realizar una pequeña reforma,  rehabilitación o una obra de gran envergadura, tan importante como encontrar a un buen profesional es seguir algunos consejos para no tener sorpresas y que la reforma sea un éxito:

  1. Menos es más. Coloca sólo las piezas imprescindibles y que te traigan buenos recuerdos.
  2. Más vale prevenir que curar. Revisa todas las instalaciones de agua, luz, gas, telecomunicaciones, etc. y actualízalas a las necesidades del momento. Es lo que antes queda obsoleto y lo que más cuesta poner al día.
  3. Empezar por el principio. Empecemos escogiendo la base que es lo que nos condicionará todo. Por ejemplo el pavimento elegido influirá notablemente en el resto de materiales y colores a elegir.
  4. Piensa en el todo pero actúa por partes. Ve centrándote en zonas puntuales o elementos que tengan un criterio común y ponte objetivos más concretos pero sin olvidar que forman parte de un conjunto armónico.
  5. Base sólida. No escatimes recursos en lo que te dará siempre prestigio y se revalorizará con el paso del tiempo. Invierte en el futuro pero sin dejar de lado que hay elementos que tienes que mantener para que perduren, con el coste añadido que conllevan. Por ejemplo puertas y ventanas de maderas nobles y herrajes de latón, cerrajerías artísticas.
  6. Desviar la atención. Utilizar una estrategia para evitar algo molesto o poco atractivo como una viga descolgada la cual se puede integrar en una librería, por ejemplo o poner una pieza muy vistosa al lado del elemento en discordia y  que atraiga todas las miradas.
  7. Mejor solo que mal acompañado. No crear competencia con algo que debe ser protagonista por su valor artístico y/o belleza. Colocar un cuadro de un pintor cotizado en una pared central y de una estancia común para que se pueda lucir.
  8. Los polos opuestos se atraen. Buscar un equilibrio mezclando materiales y estilos. Por ejemplo suelos de madera en estancias con mucha luz natural y con muebles claros y decapados.
  9. Alíate con el enemigo. Actúa con inteligencia e integra lo que no te agrada para que en el conjunto quede bien. Por ejemplo si el color del pavimento no lo puedo cambiar, utilizo el color de las paredes y las telas para que el efecto final resulte adecuado a lo que busco

10. Las apariencias engañan. Utilizar trucos de “magia e ilusionismo”. Por ejemplo fundas para las sillas, espejos que agrandan las estancias, plantas de interior, alfombras, etc.

 

Si tenemos en cuenta estos consejos seguro que conseguimos que el resultado final se encuentre a la altura de nuestras expectativas, y disfrutaremos plenamente satisfechos de nuestro trabajo porque, ciertamente, la casa perfecta no existe, así que somos nosotros mismos los que tenemos que conseguir el equilibrio.

Fotos del escaparate de estas Navidades de la tienda de Rachel Aswhell en el barrio londinense de Nothing Hill al más puro estilo Shabby Chic

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El origen de este estilo se remonta a las casas de campo inglesas que se caracterizaban por el uso de muebles que se repintaban cada cierto tiempo para alargar su uso, principalmente en blanco y adquirían una pátina desgastada por el uso y el tiempo.

Shabby es lamentable, raído y chic a la moda, lo que le hace compensar la negatividad del término.

Así mismo los muebles delatan el paso del tiempo y su uso pero a la vez tienen un deje de buen gusto que habla de un esplendor pasado.

Los tonos esenciales del Shabby Chic son el blanco, el hueso y los colores pasteles.

Tambien son características las antigüedades tanto en muebles como en complementos, pueden ser originales o reproducciones. Para dar ese aspecto desgastado se utiliza el distesado de muebles, técnica que le da ese aspecto rústico y antiguo.

La porcelana o cerámica, encajes, plantas, flores y elementos campestres, también se dan.

Las claves del estilo Shabby Chic son:

  1. Muebles de madera realizados de forma artesanal, que parezcan usados, desgastados, heredados y no comprados.
  2. Gama de colores pasteles, empolvados, en blancos, grises, rosas, verdes y los muebles con pátinas decapadas.
  3. Tapizados en terciopelos lisos para sillones, sofás y butacas.
  4. Telas en algodones y texturas naturales con estampados de flores en cortinas, manteles y complementos
  5. Porcelanas de aspecto antiguo y también con motivos florales.
  6. Como complementos muchas flores en todo, en cortinas, telas, cojines, estores, papel pintado, centros florales, cestos de mimbre.

Es un estilo romántico y delicado que para recrearlo y darle un toque vintage se utilizan los tonos claros y decapados que se realizan con papel de lija para quitar la pintura y dar el aspecto desgastado.

Los accesorios deben seguir esta línea romántica, con almohadones con encaje en la ropa de cama por ejemplo pero con cuidado de no recargar y caer en el exceso.

En cuanto a la iluminación se utilizan velas de colores pasteles y lámparas adornadas con cristal y pantallas delicadas con puntillas.

Para mí, la clave para depurar este estilo está en los muebles y no abusar de los estampados florales. Siempre texturas naturales y jugar con los complementos.

Y por último para conseguir una Navidad Shabby Chic, basta con añadir elementos de temporada como flores de Pascua en tonos, pálidos, beige, piñones, piñas, acebo, guirnaldas, luces, velas, hojas del otoño, etc.

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Fracasamos poco, muy poco diría yo.

Si pienso en cómo debí aprender a andar , o a comer o, de esto me acuerdo más, montar en bici, tengo la impresión de que he fracasado poco.

Recuerdo cómo aprendí a pedalear sobre dos ruedas.

Estaba en el campo y me dejaba caer por una cuesta, la mecánica, la física y el sentido común hicieron el resto.

Y los resultados no fueron malos,

Aunque las rodillas quedaron algo magulladas mi ego y motivación estaba por las nubes.

Años después, pedaleo, no exento de soltura, con mi bici de paseo.

Aprendí cayendo una y otra vez por esa cuesta, amoldando mi cuerpo y mente para, finalmente, tener éxito.

De los fracasos se aprende si queremos que sea así.

Si no nos rendimos , si reorientamos nuestros objetivos y vamos dando los pasos oportunos  para conseguir aquello que queremos.

Y, también,  si tenemos una visión de lo que queremos, normalmente este aspecto lo dejamos atrás, pero todo comienza por una visión: “quiero montar en bici, así, como ese, voy a ir al río o subir la montaña…”.

Estamos acostumbrados a ver sólo una de las caras del fracaso, la que nos sale mal,  normalmente, de consecuencias funestas y sin retorno,  y no estamos educados a aprender la fórmula correcta para hacerlo bien en la próxima vez, en el siguiente intento.

De esta forma el fracaso no es algo definitivo sino un paso natural hacia el éxito.

Las empresas y organizaciones de cualquier tipo y condición tienden a ocultar el fracaso.

Obvian el camino natural hacia el éxito y de alguna forma privan a sus miembros de ofrecerles un “espacio de seguridad” donde con naturalidad y profesionalidad aprenden, no sólo del ahora sino también de la historia en la que se encuentran.

En IBM, cuentan,y es importante contar las “historias”  si es exacto o no, es lo de menos, cuentan esto…

Un prometedor ejecutivo en formación de IBM se metió en una operación arriesgada para la empresa y llegó a perder más de 10 millones de dólares. Cuando Tom Watson, fundador de la compañía,  llamó al nervioso ejecutivo a su oficina, el joven dijo: “Supongo que quiere mi renuncia”. Y Watson respondió: “No lo dirá en serio. ¡Nos hemos gastado 10 millones de dólares en su formación!”.

Tal vez sería bueno tener en cuenta estos “Tips del fracaso”:

1.- Aprenda a fracasar, lo importante es aprender.

2.- Siga su visión, con coraje para modificarla si es necesario, pero sígala.

3.- Cree para sí,y en su entorno,  un espacio dónde el fracaso sea un “trampolín” y no una “pesada losa”.

4.- Cuente lo que le pasa, cree su propia historia. Las historias nos conmueven y motivan.

Fracase al aprender.

CUBO

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LA ILUSIÓN DEL CONTROL Y SU PÉRDIDA

La geología tiene mucho que aportar a la ciencia que estudia el comportamiento humano. No he enloquecido (o, por mejor decir, esta frase no es la que lo evidencia): Habéis leído bien.

Susan Kieffer, de la Universidad de Illinois ha trabajado largamente en un campo tan interesante como seguramente desolador, y concluye que, en contra de la creencia popular, seguimos teniendo poquísimo control sobre la naturaleza.

No pone como ejemplo desastres como el tsunami de Sumatra y sus trescientos mil fallecidos, sino eventos mucho menores pero que, a pesar de eso, pusieron en solfa el funcionamiento ordinario de Europa, como la erupción de ese volcán de nombre impronunciable (Eyjafjallajökull) que cerró nuestro espacio aéreo durante muchos días consecutivos.

A pesar de eso, la profesora llama nuestra atención sobre el hecho de que el hombre sigue construyendo y habitando en zonas que son de alto riesgo en cuanto a potenciales desastres naturales. Es verdad que hay poblaciones que no pueden elegir: viven donde les toca. Pero otras muchas sí pueden, a pesar de lo cual se entregan a la estadística y al wishful thinking para intentar dormir tranquilos.

Tendemos a creer, sobre todo apoyándonos en el fantástico desarrollo de la tecnología en todos los ámbitos, que controlamos lo que pasa en nuestra casa, en nuestra ciudad y en el mundo, que todo está en orden y enjaretado… hasta que constatamos que no es así. Los terremotos se sienten en muchos sitios y dañan muchos otros. Nuestra familia, tan en orden en ocasiones, se ve zarandeada por una repentina enfermedad, un accidente de tráfico o un fuerte revés económico.

Lo cierto es que nuestro cerebro nos extiende cheques de certeza que el mundo real no puede pagar. Y llegado el vencimiento de pago, lo menos que hacemos es rebelarnos contra lo que más a mano tengamos, sea el destino, la injusticia, la naturaleza, la meteorología o la suerte. No está todo bajo control. Repetid conmigo: “No todo está bajo control”

Así es la vida.

Llegados a este punto, lo esencial es qué hacemos, cómo afrontamos el día siguiente.

No vamos a acogernos aquí al recurso facilón de proponer que se ponga al mal tiempo buena cara, o a decir que hay que ver el lado positivo de las cosas (a veces las cosas no tienen un lado positivo).

Es muy difícil saber qué hacer, pero intentemos al menos saber qué no hacer.

Y en este punto, me permito recordar el contrato de indiferencia mutua que con su habitual lucidez nos describió Norman Geras, esa idea que refleja la tantas veces letal pasividad que un ser humano muestra ante la suerte de otro.

No podemos controlar lo que pasa, o no todo lo que pasa. No podemos influir todo lo que nos gustaría en el devenir de los acontecimientos que nos afectan. Pero sí podemos intentar que ese perverso contrato de indiferencia mutua no llegue ni a firmarse ni a hacerse efectivo.

Quitémosle la razón a Norman Geras. Seguro que él se sentirá tan feliz como nosotros.

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| Cambio, Comunicación, Innovación.

La neuroarquitectura es una disciplina emergente en Estados Unidos que trata de explicar cómo cada aspecto de un entorno arquitectónico, podría influir sobre determinados procesos cerebrales, como los que tienen que ver con el estrés, la emoción y la memoria.

También ayuda a comprender cómo el hábitat en el que vivimos afecta a nuestra salud física y mental.

Hoy vamos a ver cómo el espacio que nos rodea puede influir en nuestra vida y en nuestro estado de ánimo, por tanto vamos a ser capaces de transformarlo según nuestras necesidades y nuestros gustos.

¿Qué relación existe entre la decoración y el estado de ánimo?

Fácil de responder si pensamos por un momento como nos sentiríamos en una habitación oscura, desordenada, descuidada.., en cambio piensa en una habitación agradable, limpia, con colores bonitos y muebles adecuados.

Precisamente esta sensación es la que te va a influir en tu estado de ánimo. Si alrededor hay paz y tranquilidad también la  habrá  en tu interior, por eso en la decoración hay que crear espacios donde el ánimo de cada uno encuentre su equilibrio, porque éste es una emoción que no remite, que no se puede relacionar con un acontecimiento determinado. Da igual el día, la hora o  lo que hagamos,  siempre estamos con un estado de ánimo que por lo general no elegimos ni controlamos. Por eso decimos: Es un resentido, es un triste, es un pasota….

Hagamos una reflexión. ¿Existe relación entre cerebro y espacio?

De entrada, fabricamos más oxitocina y serotonina, relacionados con la relajación y el disfrute, si nuestros entornos son agradables.

¿Y la relación entre espacios amplios y pensamiento creativo?; o ¿ el poder de la naturaleza para estimular la concentración y la curación después de una enfermedad?.

¿Cuántos de nosotros nos atrevemos a reflejar nuestros sueños, nuestras necesidades vitales, en los espacios que habitamos?

Desde luego debemos de ser pragmáticos pero, sin dejar de lado que los espacios que nos rodean, públicos o privados, nos afectan en el humor y en  la forma de pensar. Debemos de estimular lo mejor que llevamos dentro.

¿Cuántas veces me han dicho…. Sí, lo haría, pero prefiero no arriesgar?

Por último, me voy a permitir algunos consejos muy básicos con los que cualquiera se atrevería:

  • Utilizar flores y plantas: Si es posible flor cortada que nos relaja de forma visual y por el aroma.
  • Utilizar velas blancas: Son más económicas y aportan un aire de calma.
  • Aprovechar la luz natural: La luz solar ahorra energía y aporta salud.
  • Colores de la pintura adecuados: Fríos para el descanso y cálidos para zonas de trabajo y estar.
  • Rodéate de libros: Hazte con una buena biblioteca de modo que tu cerebro cambie el chip a modo relajación.
  • Añade mantas y cojines: Aunque no se usen aportan un toque cálido y acogedor.

Pero lo más importante, alegra tu casa, con guiños de humor, donde tienes que vivir feliz, un poco imperfecta, vivida, que funcione y no un escaparate.