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Hace unos días me comentaba un entrenador deportivo que su equipo tenía como objetivo ascender de categoría, mi pregunta fue rápida.. ¿Cómo lo vais a hacer? , me respondió con un largo discurso que hacía referencia a tácticas, componentes técnicos, fichajes, salidas de jugadores, responsabilidades de directivos, la prensa , etc, al final,concluía, con un lacónico y poco convincente: “Bueno , como dice el Cholo iremos: partido a partido”.

Seguimos, de forma distendida, con mis preguntas y sus respuestas , y … conforme escuchaba a mi azaroso entrenador llegué a conclusión de que esta filosofía deportiva y casi existencial, propuesta por el excelente “mister”  argentino está haciendo mucho daño.
¿Por qué ? porque se ha convertido en un cliché que nos “saca” de la realidad del momento presente, para llevar a los equipos, sean deportivos o no, a un futuro más o menos lejano…

Mi propuesta es : “Entrenamiento a entrenamiento” … ya vendrán los resultados, o, tal vez no , en el partido, el rival también juega. Esta propuesta se me antoja mucho más efectiva, pero… ¿Cómo llevarla a cabo?,

Aunque hay muchas herramientas propias del coaching que podríamos poner en juego , haré hincapié en tres de ellas, la cuales no ponen el acento en los resultados sino en el proceso.

1.- Si ponemos el acento en los resultados ( “en el partido”) desplazamos la atención al mañana y después de éste, otro, sobre todo si no conseguimos lo esperado. Por el contrario si ponemos la atención, el foco, individual y colectivo, en el “aquí y el ahora” , en lo que tenemos ahora, ya sea un entrenamiento, una charla táctica, una sesión de fisioterapia… nuestra atención está en el aquí y el ahora.

Para llegar “bien” a un partido hay que poner el foco en el momento presente, lleno de pequeñas acciones que, cumplidas de forma excelente llevan a la excelencia y la eficacia.

2.- Si ponemos el foco en el “partido” los errores “se pasan por alto”, sobre todo si conseguimos el resultado que perseguíamos podemos caer en la complacencia , si ponemos el acento en el proceso, los errores se analizan y corrigen como algo natural para poder incluir modificaciones de mejora.

3.- Si ponemos el foco en el sacrificio, la presión y la exigencia nos llega el miedo y éste nos paraliza. Si ponemos el foco en la excelencia como un proceso y en la confianza, como el resultado del trabajo diario bien ejecutado, la emoción que nos guía será la pasión, que bien encauzada sacará lo mejor de cada colectivo,  alineando los intereses personales con los del equipo.

Pasemos del “partido a partido” al “entrenamiento a entrenamiento”. Seamos osados, pongamos el foco de nuestra atención en lo que tenemos ahora y diferenciemos bien que una cosa son los objetivos y otra los resultados, y,  “ascender” es un resultado no un objetivo, pero eso lo trataré en otro post.

 

 

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¿Qué hace que un equipo funcione de una forma excelente?

¿Por qué una persona funciona muy bien en un equipo determinado y al cambiarlo es un auténtico desastre?

Por ejemplo, el contraste entre “el Messi” del FC Barcelona y su rendimiento en  la selección de Argentina a las “órdenes” del  seleccionador “Tata” Martino.

Para tener éxito lo normal sería pensar: voy a “fichar/contratar los mejores, así tendré el mejor rendimiento… esta ecuación, que parece simple en el ámbito laboral o deportivo, no funciona así ..véase  el Inter de Milán, por citar un club deportivo, lleva lustros fichando a los mejores jugadores de otros equipos con frustrantes resultados para los propios jugadores, hinchada, directivos…

Meredith Belbin. en los años 70, del pasado siglo XX, se hizo la misma pregunta…

¿Qué hace que un equipo funcione de forma excelente, alcance metas, se supere día a día y su motivación sea un puente para la consecución de objetivos comunes?

Belbin desarrolló “Los roles de equipos de Belbin”, una metodología propia, en la que identifica las fortalezas y debilidades de un individuo dentro de un equipo, aplicando este método se consigue:

* Construir relaciones de equipo positivas.

* Seleccionar y desarrollar equipos de alto rendimiento.

* Incrementar el autoconocimiento y la eficacia personal.

* Generar confianza y comprensión mutua.

* Ayudar en procesos de selección.

Más en  http://www.belbin.es/rte.asp?id=2

Seleccionar, crear y hacer crecer equipos de alto rendimiento es algo más que “juntar personas” y aunque contar con un  presupuesto holgado puede ser importante, no es decisivo, es más, nos puede sacar del “foco” de lo realmente importante.

La historia de Andrea Pirlo, carismático y talentoso jugador de “La Juventus de Turin” es paradigmática: En 1988 fichó por el Inter de Milán, club que destaca, temporada tras temporada por fichar a los mejores, y acumular fracaso tras fracaso deportivo. Andrea estuvo tres temporadas en el Inter, la mayor parte del tiempo cedido a equipos de “medio pelo”, en ningún momento ofreció, ni mínimamente, algo de su potencial, aún así el presidente del club, Massimo Moratti declaró: “El mayor arrepentimiento de mi carrera es haber permitido que Pirlo saliera del Inter de Milán” , de allí pasó al otro club de la ciudad, el AC Milán, dónde comenzó a fraguar una carrera llena de éxitos, acompañados y refrendados también, en la selección italiana.

Andrea Pirlo es considerado el mejor centrocampista italiano de su generación.

En este verano marcha a jugar la liga estadounidense junto al español David Villa.

Pirlo jugó en el Inter “fuera de foco”, por ello, ni triunfó ni hizo brillar a sus compañeros.

Un grupo humano, con un objetivo común, es decir, un equipo, se sustenta por ecosistemas volátiles conformados por seres humanos maleables, un cambio pequeño afecta a todo el grupo y al rendimiento colectivo.

Un cambio de enfoque puede convertir a un “fracasado” en “estrella” o hacer caer a un buen profesional al pozo de la mediocridad.

El “coaching de equipos” desarrollado de forma profesional ayuda a cambiar “enfoques” para conseguir el mejor de los rendimientos.

Chris Johnson, que lleva seis años trabajando en el laboratorio de neurociencia, que tiene en San Diego el ejército de los Estados Unidos,  ha apoyado el trabajo del entrenador Steve Kerr, de Golden State Warriors , equipo campeón de la NBA 14-15, frente a los todopoderosos Cavaliers de Cleveland, liderados por LeBron James.

Johnson, dijo, tras la finalización de la temporada :

“Trato de averiguar qué pasa por sus cabezas, qué se están diciendo a sí mismos. Los jugadores de la NBA son híper críticos, pueden empezar a pensar que no son tan buenos como creían ser.

Les digo que no quiero enseñarles a que vean el vaso medio lleno y desde luego no quiero que lo vean medio vacío. Quiero que sean capaces de decir ‘ese vaso tiene 200 centilitros de H2O’ y que sepan qué hacer con esa información.

Trato de que sean capaces de equivocarse, que asuman que pueden ser vulnerables”.

El trabajo que he desarrollado con los Warriors se ha centrado en el manejo de las situaciones de estrés, la cooperación y la concentración, Que sean 1% o un 2% mejores de lo que ya son”

(Declaraciones recogidas en el Diario AS)

Reunir a un grupo de personas que desempeñen funciones relacionadas y tengan un objetivo en común, no crea por sí mismo un equipo de trabajo eficaz. Éste involucra reglas y maneras de operar que potencian sus logros; sin embargo, estas reglas no son automáticas y se requiere una intención clara para alcanzar la sinergia y el nivel de efectividad requeridos.

El punto de partida para crear un equipo de trabajo sobresaliente es que los propios miembros del grupo elijan comprometidamente serlo.

Estas tes  acciones te ayudarán a  a formar un equipo de alto desempeño y lograr un mayor grado de compromiso y como resultado de competitividad:

1. Trabaja desde la responsabilidad y no el “victimismo”.

Crea “contextos” de compromiso responsable, normalmente funcionamos con … “yo hago… si tú haces…” , una especie de 50-50 , muy mediocre.

En un contexto de responsabilidad cada miembro se compromete en un fin común de forma proactiva, creando las condiciones para que se den resultados extraordinarios de forma excelente.

2. Integra las prácticas del alto desempeño como una forma de vida.

Incluye la responsabilidad individual en el desarrollo de los objetivos del grupo, crea espacios en los que se eche el ego a un lado, donde escuchar a los demás siempre tenga una intención positiva, hablar y criticar sólo cuando ayuda a mejorar un proceso o resultado, no tener conversaciones laterales, estar dispuesto a ser asesorado rigurosamente sobre los puntos ciegos o débiles y declarar “tiempos muertos” para regresar al equipo al camino correcto.

3. Establece un proceso de coaching entre los miembros del equipo. 

Como una forma efectiva de poner el foco” en los objetivos de grupo, minimizando las “áreas ciegas individuales” y potenciando las áreas de excelencia comunes.
Toda persona tiene áreas de mejora que no alcanza a visualizar, pero que un proceso de coaching revela y pone de manifiesto el rol positivo de cada miembro en la consecución del objetivo común.

En la película Ocean´s Eleven, nos encontramos con un equipo  muy comprometido con un objetivo a realizar: el mayor atraco de casinos de la historia.

Cada integrante del equipo de Ocean desarrolla un rol muy específico que, de no realizarlo, el plan fallaría.

Real como la vida misma, la cinta nos introduce en los distintos roles ( …Belbin?) que todo equipo debe desarrollar para alcanzar la excelencia del éxito.

Ocean´s Eleven , esconde algo más que muchos grandes actores y a Julia Roberts “juntos”.

“Yo hago lo que tú no puedes y tú haces lo que yo no puedo. Juntos podemos hacer grandes cosas”

(Madre Teresa de Calcuta).

 

 

 

La vaca

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Hace muchos muchos años, en un monasterio chino vivía un aspirante a monje con muchos deseos de aprender.

Un día, su maestro le dijo que iban a viajar. El aspirante muy ilusionado se preparó para ello. Estuvieron andando unos cuantos días  y finalmente llegaron a un pueblo dónde vivía una familia muy humilde. Les pidieron alojamiento y comida y la humilde familia les acogió y compartieron con ellos lo que tenían.

El aspirante a monje les preguntó que como subsistían. El cabeza de familia le dijo: “pues..tenemos una vaca”.  El aspirante le miró con interrogación y el hombre le dijo ” La vaca nos da todo lo que necesitamos, nos da leche, nos da queso que luego cambiamos por otra comida, y ya está”.

Por la noche, el monje le dijo al aspirante: ” ahora, cuando estén dormidos, tira la vaca por el barranco” . El aspirante asombrado contestó ” pero …¿cómo voy a hacer eso? La vaca es lo único que tienen y es su sustento! “. El monje no dijo nada, se dio la vuelta y se fue.

El aspirante estuvo mucho tiempo pensando qué debía hacer, y como respetaba mucho a su maestro, fue a buscar a la vaca y la espantó para que se fuera. Luego le entró tanta culpabilidad que se fue y no volvió al monasterio. Pasó días viajando y pensando en la pobre familia que se había quedado sin su sustento principal. Siguió viajando y pensando y decidió trabajar y ahorrar para algún día comprarles una vaca. Se sentía muy culpable.

Al cabo de unos años,  después de trabajar duramente y reunir el dinero para comprar la vaca, el aspirante volvió al pueblo. Se acercó a donde estaba la humilde casa y vio un coqueto hotel, rodeado de un gran huerto, un lago y patos nadando en el. Se acercó al hombre que estaba sentado en la entrada y preguntó ” Perdone, ¿ aquí vivía una familia muy humilde hace unos años que tenían una vaca?” El hombre le miró y dijo, ” Sí sí, somos nosotros”.

El aspirante lo miró y dijo pero..¿Cómo han prosperado tanto ?”.

El señor le dijo ” Pues mire, un día, la vaca de la que vivíamos desapareció.

Al principio nos preocupamos mucho, ¿ de qué íbamos a vivir? y entonces tuvimos que pensar. Vimos que nuestra tierra era muy buena para plantar verduras, y pusimos un huerto que floreció y dio frutos en seguida. Con las verduras hicimos intercambio por otros alimentos, y el resto las vendimos. Con el dinero que ganamos compramos algo de ganado, y los vendíamos, y con ese dinero pudimos ampliar la casa  y alquilar habitaciones…y ya ve!

¡Ahora tenemos el único hotel de la ciudad!!

 

Lo importante de este cuento es saber identificar nuestra vaca … y todo tenemos alguna…¿o no?

 

Nota. no he podido identificar el origen de este cuento.

 

 

| Comunicación, Liderazgo.

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Cuando “no pinta bien”, más que nunca, hay que saber comunicar.

En la  “Crisis del Ebola” ha resultado alarmante la falta de liderazgo, la confusión en las noticias y la falta de asunción de responsabilidad, y no sólo la política, durante los primeros días en los que se informó del positivo de Teresa Romero.

Las primeras horas fueron un “manual de cómo no hay que comunicar” :

1.- Información confusa, en ruedas de prensa en las que no se contestaban todas las preguntas.

Resultado: Alarma social.

 

2.- Declaraciones totalmente fuera de contexto, como las del Consejero de la Comunidad de Madrid.

Resultado: Indignación.

 

3.- Nula información en las redes oficiales. El ciudadano la encontraba en las webs de la policía o de servicios de emergencia, en las que sí se daban respuestas a las preguntas más acuciantes.

Resultado: Desconfianza.

 

A favor del gobierno hay que señalar que se supo reconducir la situación de forma rápida, con la asunción de la responsabilidad llevada a cabo por la vicepresidenta Saenz De Santamaría, aparecen las figuras de los expertos, entre ellos, Fernando Simón, director del centro de alertas y emergencias del Ministerio de Sanidad y miembro del comité para gestionar la enfermedad en España, para comentar el último parte de Teresa Romero.

El estreno de Simón como portavoz, fue un acierto, sin duda,para el gobierno.

Éstas fueron las claves de una buena comunicación, por parte de Simón y los sucesivos portavoces:

 1º.- Información real, veraz y técnica.

Lo avalan con su perfil profesional: esto es lo que hago y lo pongo de relieve para ganar credibilidad.

“Tenemos la función de coordinar el desarrollo de planes genéricos y específicos de preparación y respuesta ante amenazas para la salud de la población, y también los planes de contingencia del Ministerio de Sanidad ante crisis y emergencias”, respondió Simón en una entrevista meses atrás cuando le preguntaron sobre su trabajo.

 2º.- Información concisa que no da lugar a la duda, que no exime del componente emocional : “es una enfermedad muy grave y hasta que no salga de ella no se puede garantizar nada”, aunque ha reconocido “algunos indicios” que permitirían albergar “cierta esperanza” en la evolución de la auxiliar de enfermería porque la carga viral se está reduciendo.

 3º.- Se alinea con la enferma, respeta y da carga profesional a la estrategia de comunicación: durante la primera rueda de prensa recordó que la paciente ha pedido expresamente que no se de mucha información sobre su situación médica y que se respete la intimidad y confidencialidad, algo “con lo que estamos muy de acuerdo los médicos”, subrayó.

4.- No rehuye las preguntas, al contrario,  las recoge y no especula, ni entra en temas que no sean comprobables.

5.- Reduce el nivel de expectativas de la población. De esta forma todo lo que se consiga, por pequeño que sea, será considerado como un éxito.

 

Nunca el poder ha estado tan expuesto al ojo público, ni los políticos han tenido tanta necesidad de afinar sus mensajes.

Los errores cotizan a la baja, y las hemerotecas nos muestran el rostro de la mentira.

Durante siglos el poder se rodeó de símbolos; ropajes, cetros o coronas escenificaban su grandeza e inefabilidad.

Pero el mensaje ha cambiado y el mensaje depende, mucho, de la palabra.

En un mundo global, la información es democrática y porosa, por eso una comunicación política es, no sólo necesaria, sino más imprescindible, hoy, que nunca.

 

Teresa Romero salió del aislamiento el día 1 de noviembre de 2014, sin signos de ébola en sus fluidos.

 

 

 

 

| Cambio, Emprendimiento, Liderazgo.

Desde hace tiempo me planteo el por qué del éxito de la temática zombie en la literatura. en el cine, los comics, etc.

He llegado a una conclusión: vivo en un mundo plagado de “no vivos”. Y el arte simplemente transmite lo que le pasa a la sociedad.

 

No me refiero a lo que en el mundo empresarial se denomina una empresa “zombie” , es decir , aquella que no tiene liquidez financiera.

 

Me refiero al empleado “zombie”, la literatura sobre el tema constata cinco características fundamentales que delatan al “zombie” y a la organización en la que se desarrolla.

 

La primera es la ceguera, no lo sabía pero, los “zombies” son ciegos casi en su totalidad. Miran sin ver y por supuesto nunca dirigen la vista hacia si mismos.

Curiosamente se muestran muy proféticos en sus conversaciones,muy visonarios,  siempre anticipan lo que va a pasar en el devenir diario, y casi siempre nada es nada bueno.

 

La segunda, son voraces. Necesitan “comerse” a los vivos. No les importa el cómo ni el dónde, ellos “van a lo suyo”, conseguir más adeptos al precio que sea. Necesitan crear pequeños grupos que poco a poco van retroalimentando su política de no vivos , anclada en la queja y la fatalidad

 

La tercera, son básicos, “tontos”, diría yo. Carecen de criterio propio o pensamiento crítico , siguen a otros y no saben el por qué. La justificación de cualquier tipo de responsabilidad forma parte de su lenguaje habitual.

 

La cuarta, y esta es buena, se resisten al cambio. Siempre hacen lo mismo, no le gustan las sorpresas. Se dejan llevar por una actitud complaciente en la que al mismo tiempo todo está fatal pero no aportan criterios que contemplen una propuesta alternativa.

 

La quinta, se mueven en manada, así los vivos son más vulnerables y caen en sus garras, habitualmente, por agotamiento.

 

Pues sí ,los zombies son medio muertos que necesitan de otros como ellos.

 

Y contra el empleado zombie , como ya digo, después de mucho estudio e investigación, sólo se me ocurre un antídoto: preguntarle, preguntarle y preguntarle… ¿ Cómo lo harías tú? , ¿Qué cambiarías…? , ¿ Si pudieras… cómo lo harías?…

De esta forma llevamos al zombie a una posible toma de conciencia, y si no hay responsabilidad y acción , aunque sea mínima, no habrá esperanza .

Es el zombie o la empresa.

DIBUJOS DE PABLO PICASSO

| Cambio, Comunicación, Liderazgo.

Un hombre viajaba en el tren hace muchos años, en un vagón de primera clase. Le pareció que quien estaba sentado cerca de él era Pablo Picasso.

Cuando logró vencer su timidez y la resistencia que le impedía hablar con tan celebrado personaje, el hombre saluda a Picasso y le dice que le admira mucho; que cree que es un dibujante genial.

Le dice también que por qué, siendo como es un maestro, se empeña en pintar unas imágenes distorsionadas, retorcidas, sin parecido con la realidad. Le parece, en suma, un desperdicio de talento.
Picasso se queda mirando al hombre y le pregunta qué cree él que es la realidad. El hombre piensa un poco y saca de su cartera una fotografía, que enseña al pintor. “Mire. A esto me refiero. Esto es la realidad: es mi mujer“- dice seguro de sí mismo.
El pintor mira la fotografía y dice al hombre que, si eso es la realidad, su mujer es muy pequeña. Y es plana, además.
Como el hombre vamos casi siempre por la vida. Dando por hecho que nuestra percepción de las cosas es la realidad misma, aferrándonos a eso y, además, queriendo mostrar al resto de personas que nuestra idea es la correcta.
Para despertar de esa ilusión limitadora, entre otras muchas cosas, está el arte.
Y la locura, pero de esto último hablaremos otro día.
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Cuentan de un joven noble muy orgulloso que un día pidió entrar de monje en un monasterio, para ello habló con el Abad, que quiso conocer sus aptitudes,hábitos e inclinación a la vida religiosa. El candidato alzó la frente con presunción al decir: “voy vestido siempre de blanco, no bebo otra cosa que agua, hago penitencia revolcándome en la nieve en invierno y, porque me parece poco, incluso pongo clavos en mis zapatos y ordeno a mi escudero que me azote cada día…” En aquel momento llegó un caballo a beber en un abrevadero y se revolcó luego en la nieve: “ves –le dijo el Abad- esta criatura es también blanca, no bebe más que agua, se revuelca en la nieve, los clavos le atormentan los pies y recibe también látigos. Y no es más que un caballo…”

Este pequeño relato nos puede hacer ver que la palabra humildad es una de las más maltratadas, peor utilizadas y comprendidas en todos los idiomas.

El origen de la palabra humildad es la voz latina humus, que significa tierra, pero no una tierra cualquiera es una tierra fértil llena de nutrientes. Sin esta tierra fértil nada puede crecer, cuando nuestra vida contiene suficiente humus, crecemos de una forma natural.

El crecimiento puede darse  de diversos modos, pero difícilmente puede dar bueno frutos en una tierra estéril, abandonada o llena de rastrojos, por ello también habrá momentos en los que haya que arar, sembrar, podar o añadir nutrientes. Tenemos que dejar que el fruto “salga, se abra paso”, tenga éxito, que viene del latín exitus.

Para tener éxito, el fruto  debe seguir un sedero que está en el humus. Es curioso pero dos palabras que nos pueden parecer antagónicas encuentran su verdadero significado si las observamos desde su etimología:

Humildad y Éxito.Continuará.

 

Con las manos vacías vinimos y con las manos vacías nos vamos.

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Se acaba el año y, como siempre, hacemos todos una cierta recapitulación de los meses pasados. Suelo releer lo que escribí hace lustros, años o meses, por ver si sigo estando en el mismo sitio o si, por el contrario, en algo he cambiado. Fútil intento, porque mantengo algunas de las cosas que decía pero dudo sobre certezas que antaño estaban vigentes. De lo leído últimamente, me quedo con lo que escribí en mayo de 2009, y que contiene dos pensamientos sobre la muerte.

El primero es una historia que se contaba de Alejandro Magno, el Grande, el más poderoso de los hombres de su tiempo. Sintiendo cercana su muerte, Alejandro pidió a sus sirvientes y allegados que, cuando llevaran su cuerpo sin vida por la ciudad, se ocuparan de que sus manos colgasen libremente a ambos lados del lecho preparado a tal fin.

<<Gran Señor>> – le dijeron- <<La tradición y el decoro mandan que los brazos vayan sobre el pecho del difunto, para así transmitir la idea del sueño, la serenidad y la placidez. El pueblo que lo vea quedará con la imagen de su Señor en actitud de merecido y profundo descanso, pudiendo venerar de este modo la figura del Gran Hombre>>.

<<Sea como os he dicho y no como me decís>> – insistió Alejandro el Grande-. <<Quiero que el pueblo vea que yo, Alejandro, el Magno, con todo mi poder y toda mi gloria, con toda la extensión de mis conquistas, la admiración de mi gente y el temor de mis enemigos, no puedo llevarme nada al otro mundo>> – añadió.

<<Que uno se va de la tierra como vino, y ni el peso de una pluma puede arrastrar consigo, y mucho menos el de la riqueza o la alabanza. Éso es lo que debe quedar en la memoria del pueblo>> concluyó el Gran Hombre.

El segundo pensamiento parte de la historia que cuenta Jodorowsky sobre un maestro zen al que un muy místico discípulo le preguntaba de manera afectada:

<<Maestro ¿qué hay despues de la muerte?>>

A tal pregunta contestó el anciano: <<No lo sé. Todavía no me he muerto>>.

Ambos relatos destilan el mismo aroma de realidad, y nos sacan de un tirón de cualquier delirio de grandeza y de los comunes devaneos con la intelectualización del hecho de la muerte y su reflejo trascendente y de inmediatez.

No por ello, sin embargo, se pierde el efecto de parada del mundo que tienen ambas historias, en tanto que nos bajan de la nube y nos colocan en la tierra desde la cual, extrañamente, podemos mirar con más serenidad la odisea de la muerte.

El conquistador quiere, con la casi ridícula exhibición del balanceo de sus manos vacías, decirle al pueblo que la muerte, cuando nos lleva, nos comunica mucho sobre la vida: <<Nada nos llevamos al otro mundo>>. El maestro zen,por su parte, traslada a su alumno que hay un aquí y un ahora, y que la percepción y plena conciencia de ese extremo es lo único que, paradójicamente, le pondrá en contacto con la trascendencia.

Como dijo Paul Eluard, <<Hay otros mundos, pero están en este>>.

Pues eso.

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Fracasamos poco, muy poco diría yo.

Si pienso en cómo debí aprender a andar , o a comer o, de esto me acuerdo más, montar en bici, tengo la impresión de que he fracasado poco.

Recuerdo cómo aprendí a pedalear sobre dos ruedas.

Estaba en el campo y me dejaba caer por una cuesta, la mecánica, la física y el sentido común hicieron el resto.

Y los resultados no fueron malos,

Aunque las rodillas quedaron algo magulladas mi ego y motivación estaba por las nubes.

Años después, pedaleo, no exento de soltura, con mi bici de paseo.

Aprendí cayendo una y otra vez por esa cuesta, amoldando mi cuerpo y mente para, finalmente, tener éxito.

De los fracasos se aprende si queremos que sea así.

Si no nos rendimos , si reorientamos nuestros objetivos y vamos dando los pasos oportunos  para conseguir aquello que queremos.

Y, también,  si tenemos una visión de lo que queremos, normalmente este aspecto lo dejamos atrás, pero todo comienza por una visión: “quiero montar en bici, así, como ese, voy a ir al río o subir la montaña…”.

Estamos acostumbrados a ver sólo una de las caras del fracaso, la que nos sale mal,  normalmente, de consecuencias funestas y sin retorno,  y no estamos educados a aprender la fórmula correcta para hacerlo bien en la próxima vez, en el siguiente intento.

De esta forma el fracaso no es algo definitivo sino un paso natural hacia el éxito.

Las empresas y organizaciones de cualquier tipo y condición tienden a ocultar el fracaso.

Obvian el camino natural hacia el éxito y de alguna forma privan a sus miembros de ofrecerles un “espacio de seguridad” donde con naturalidad y profesionalidad aprenden, no sólo del ahora sino también de la historia en la que se encuentran.

En IBM, cuentan,y es importante contar las “historias”  si es exacto o no, es lo de menos, cuentan esto…

Un prometedor ejecutivo en formación de IBM se metió en una operación arriesgada para la empresa y llegó a perder más de 10 millones de dólares. Cuando Tom Watson, fundador de la compañía,  llamó al nervioso ejecutivo a su oficina, el joven dijo: “Supongo que quiere mi renuncia”. Y Watson respondió: “No lo dirá en serio. ¡Nos hemos gastado 10 millones de dólares en su formación!”.

Tal vez sería bueno tener en cuenta estos “Tips del fracaso”:

1.- Aprenda a fracasar, lo importante es aprender.

2.- Siga su visión, con coraje para modificarla si es necesario, pero sígala.

3.- Cree para sí,y en su entorno,  un espacio dónde el fracaso sea un “trampolín” y no una “pesada losa”.

4.- Cuente lo que le pasa, cree su propia historia. Las historias nos conmueven y motivan.

Fracase al aprender.

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| Competencias, Comunicación, Liderazgo.

Vivimos abrumados por ofertas que pretenden descargarnos de toda relación con las consecuencias de nuestros actos.

Esto es una versión pendular de otras épocas en las que al individuo, a través del expediente de la culpa, se le imputaban las causalidades propias y también las ajenas. Si granizaba y la cosecha se echaba a perder, probablemente el agricultor habría ofendido a los dioses, ya saben.

Tendemos a pensar que TODO tiene una respuesta rápida, que SIEMPRE hay un atajo que lleva inmediatamente a la solución de CUALQUIER problema, por grave que sea y por complejas que sean las circunstancias que lo rodean.

Es éste un síndrome peculiar, que no conoce de sesgo sociológico ni discrimina por nacimiento. Afecta incluso a quienes, por su nivel educativo, habrían de estar razonablemente protegidos frente a sus contagiosos efectos.

Hoy triunfa la terapia breve, la acción directa e indolora contra la grasa localizada; se gana la batalla contra la edad a través de un producto que nos ofrece en televisión quien menos aspecto tiene de necesitarlo. Triunfan las ofertas del aprendizaje subliminal y overnight de cualquier idioma, la cualidad de master en cualquier disciplina, a distancia y en poco tiempo, sin la tediosa y anticuada necesidad de esfuerzo. Hágase programador en Java en tres sencillas lecciones y funde la nueva MICROSOFT, compita con ORACLE, sea el David que reta al Goliath de APPLE.

Estamos ante un auge desaforado de la tecnología, y del culto a la misma, que raya la fe ciega y acaba contagiando su formato a otras áreas que nada tienen que ver con aquélla. Clientes que van a su abogado para que les diga cómo pueden hacer, de manera legal, cualquier cosa. No admiten un “no se puede hacer eso” por respuesta. No me diga que no puedo: dígame “cómo puedo” hacerlo.

Y el que no acepta un NO generalmente viene lastrado por la seria dificultad de aceptar una vieja palabra, misteriosa, casi esotérica y en desuso:RESPONSABILIDAD.

Hace días un amigo traumatólogo me comentaba extrañado que en los últimos meses venían a su consulta pacientes lesionados que relataban, sin pudor alguno, que habían estado practicando los deportes que el galeno expresamente les había contraindicado poco tiempo antes. Al sufrir el (previsible) problema, simplemente se presentaban en el médico y le pedían una cura inmediata, a través de fármacos o de fisioterapia,pero rapidita.

Y ninguno le admitía que pudiera ser que un fisioterapeuta, por bueno que fuera, no pudiese curar los efectos continuados de un uso irresponsable del cuerpo. Es más, alguno le afeaba que se le llamara la atención sobre el particular.

Muchos pacientes quieren una solución inmediata, cuando no una salvación. El paciente quiere que le salven de los pecados que ha cometido, con lo que el médico pasa a convertirse en salvador, sin que el primero ponga de su parte.

Esta situación se reproduce en infinidad de ámbitos y en todos los casos aparece, de manera más o menos velada, la total ausencia de responsabilidad del deportista temerario lesionado o del paciente que trabaja denodadamente por conseguir una úlcera cuanto antes.

Las consultas de las afecciones o incomodidades que no son puramente físicas no escapan al fenómeno, y tanto las escucha el psicólogo como el coach. Muchos clientes quieren modificar su comportamiento y posibilitar la consecución de metas que se les vienen resistiendo. Pero algunos no quieren pasar por el necesario proceso ni, desde luego, esforzarse en la parte que les toca.

Buscan la píldora mágica, el truco que les lleve de la situación actual (la no deseada) a una mejor en la que se encuentren más cómodos o en la que puedan ver cómo sus objetivos se van alcanzando (la deseada).

Y ahí vemos dos perfiles curiosos distintos. Por un lado, el de quien busca respuestas a sus preguntas, o mejor dicho, el que espera que el de enfrente responda a sus preguntas (que no es lo mismo) y por otro, el que directamente espera que le digan lo que tiene que hacer.

El primer caso nos lleva a quien espera que la comprensión intelectual de un proceso le permitirá controlarlo. Cree que saber cómo funciona el proceso del reflejo de la rodilla le permitirá no moverla cuando el médico le golpee suavemente bajo la rótula.

El segundo nos muestra a quien renuncia a tomar decisiones por sí mismo, a hacerse responsable de sus actos y, por tanto, a asumir las consecuencias de los mismos. Acude este tipo particular al psicólogo y le pregunta directamente si debe dejar su trabajo o quedarse, si debe poner fin a la relación de pareja o continuar en ella, y así hasta el infinito.

Y en este punto, malo será el profesional que ponga al cliente sobre la mesa órdenes en vez de preguntas inteligentes; soluciones en lugar de interrogantes. Y desdichado el que se encuentre con ese profesional, porque se encontrará en un círculo vicioso que, sin la menor duda, le llevará a cambiar de psicólogo, de coach o de amigo porque el que tiene lo le arregla la papeleta, sino que pretende que el interesado pase por el trance de decidir y de responsabilizarse.

Una de las causas de esta situación generalizada se adivina en cuanto uno se adentra en los mass media. Todo aquel que, teniendo medios económicos, no acabó los estudios, es una víctima del sistema. El que viniendo de un entorno estructurado acabó en la delincuencia, habiendo podido elegir otra vida, es víctima del sistema. El que permanece anclado en un entorno laboral limitante y nada enriquecedor, teniendo la capacidad y los medios para cambiar, es víctima de la sociedad de consumo. Y el que compró un coche deportivo porque el banco le daba un crédito extraordinario y ahora no puede pagarlo es víctima de las maquinaciones del leviatán bancario mundial.

E irán al asesor de turno a que les arregle la papeleta, olvidando que nadie les va a cambiar de trabajo, ni a sacarles de una relación tóxica si ellos no quieren y no hacen lo necesario de su parte.

  • Oiga, no me dé la brasa.
  • Sálveme o déjeme en paz.

Yo, para variar, acudo al clásico. Todo está inventado. Nihil novo sub sole. Miremos al oráculo de Delfos: noscete ipsum. Conócete primero a tí mismo. El resto viene después.