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Las personas persistentes son aquellas que no cejan en su empeño. Según la etimología de la palabra, viene del latín persistens, persistentis, continuar firme en un lugar hasta el final. La raíz -per, nos indica que la persistencia es una acción. Por lo tanto, es algo más “que simplemente, aguantar”.

Steven Brandbury, un patinador de hielo australiano acudió a los JJOO de invierno de Salt Lake City de 2002 y se inscribió a todas las categorías disponibles. Contra todo pronóstico, Bradbury superó la primera ronda con comodidad y alcanzó las semifinales. Allí, el australiano no esperaba poder sacar nada: él mismo contó que en realidad sabía que no tenía ninguna posibilidad de ganar, porque era ya de los atletas más veteranos y no disponía de tiempo suficiente como para recuperarse entre carrera y carrera. Su estrategia, pues, consistiría en quedarse a la cola, esperando que algo pasara —lo cual es bastante común en el patinaje sobre pista— y ciertamente pasó algo.

El árbitro dio inicio a la carrera. Bradbury debía enfrentarse al coreano Kim Dong-Sung, al japonés Satoru Terao, al chino Li Jiajun y al canadiense Mathieu Turcotte. El australiano empezó el último, y probablemente allí se hubiera mantenido si en la última recta el coreano Dong-Sung no se hubiese caído… y poco después también se hubiesen caído Li y Turcotte en rápida sucesión. Bradbury pasó segundo, pero el japonés Terao fue descalificado, así que, increíblemente, el australiano llegó a la final como primero.

Si superar las “semis” ya había sido toda una proeza, hacer una buena final parecía una quimera para Bradbury. Además de Li y Turcotte, el australiano debía enfrentarse al estadounidense Apolo Anton Ohno y al surcoreano Ahn Hyun-Soo, que posteriormente ganó tres oros en Turín 2006. Bradbury se preparó para repetir la estrategia de las “semis”: sabiéndose físicamente inferior a sus competidores, se quedó detrás de todo a la expectativa.

Y entonces llegó la última vuelta. Bradbury seguía último, pero entonces Li, que iba tercero, perdió el equilibrio y salió de la pista. Hyun-Soo, intentándolo esquivar, chocó contra las piernas de Anton Ohno; Turcotte, que pasaba por allí, también terminó en el hielo.

Bradbury, que estaba lejísimos de los demás competidores, pasó la meta tranquilamente… en primera posición. A sus 29 años, el patinador australiano acababa de ganar un oro olímpico prácticamente sin querer. A partir de ahí, en Australia cuando alguien gana porque algo ha pasado que ha cambiado las circunstancias “normales”, se dice que “ha ganado a lo Bradbury”.

¿Qué podemos aprender de esta historia de aguante e inteligencia competitiva?

Bradbury, al igual que Benzema en la final de la UEFA Champions League nos enseña que:

  • Hay que centrarse en uno mismo, en lo que puede hacer y cómo hacerlo. Benzema nunca ha sido un “killer del área”, no debemos extrañarnos que sume pocos goles al final de una temporada. Su juego es otro.
  • Hay que hacer lo que toca hacer, y, cuando toca hacerlo. Si hay que perseguir un balón al que parece que no va a llegar, lo hace. Es verdad, que Karius, el portero del Liverpool no está afortunado, aún así Benzema supo persistir.

Porque lo que hacemos no debe estar motivado por lo que perciban otros o por circunstancias que no podemos controlar como que otro vaya más rápido que nosotros. Es más importante lo que nosotros percibimos de nosotros mismos y que nos centremos en cumplir nuestros objetivos y no los de terceros. En nuestros trabajos o nuestra vida personal la estrategia de Bradbury es aplicable.

Aprovechar la oportunidad de dar el máximo es practicar con un ejemplo que perdurará..

Es persistir, es marcar un estilo que van a tomar nuestros colegas en el trabajo, nuestros amigos, nuestra competencia, nuestros compañeros de deporte nuestros familiares y nuestros hijos. “Hacer un Bradbury” sería algo que todos deberíamos integrar en nuestro día a día con orgullo. Puede que no consigamos nuestra medalla de oro particular y no se alineen los planetas como le pasó a nuestro héroe australiano en 2002, pero lo que es seguro es que alcanzaremos el nivel para estar en nuestros propios Juegos Olímpicos o participar en la “Champions de la Vida”.

Gracias Brandbury, gracias Benzema.

Fuente: Eurosport

Acerca de Rafael Migueles Rafael Migueles
“En lo importante, unidad; en lo demás, diversidad, en todo, generosidad” (Atribuida a muchos, me la quedo)
Coach y fundador de Global Coaching Training .
Hasta ahora he trabajado para distintas empresas del sector educativo y de la formación continua, ahora trabajo por otros.
Cuando acudo a los clásicos y a las fuentes nunca quedo defraudado, siempre viven, que es más, que nunca mueren.

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