| Comunicación, Liderazgo.

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Cuando “no pinta bien”, más que nunca, hay que saber comunicar.

En la  “Crisis del Ebola” ha resultado alarmante la falta de liderazgo, la confusión en las noticias y la falta de asunción de responsabilidad, y no sólo la política, durante los primeros días en los que se informó del positivo de Teresa Romero.

Las primeras horas fueron un “manual de cómo no hay que comunicar” :

1.- Información confusa, en ruedas de prensa en las que no se contestaban todas las preguntas.

Resultado: Alarma social.

 

2.- Declaraciones totalmente fuera de contexto, como las del Consejero de la Comunidad de Madrid.

Resultado: Indignación.

 

3.- Nula información en las redes oficiales. El ciudadano la encontraba en las webs de la policía o de servicios de emergencia, en las que sí se daban respuestas a las preguntas más acuciantes.

Resultado: Desconfianza.

 

A favor del gobierno hay que señalar que se supo reconducir la situación de forma rápida, con la asunción de la responsabilidad llevada a cabo por la vicepresidenta Saenz De Santamaría, aparecen las figuras de los expertos, entre ellos, Fernando Simón, director del centro de alertas y emergencias del Ministerio de Sanidad y miembro del comité para gestionar la enfermedad en España, para comentar el último parte de Teresa Romero.

El estreno de Simón como portavoz, fue un acierto, sin duda,para el gobierno.

Éstas fueron las claves de una buena comunicación, por parte de Simón y los sucesivos portavoces:

 1º.- Información real, veraz y técnica.

Lo avalan con su perfil profesional: esto es lo que hago y lo pongo de relieve para ganar credibilidad.

“Tenemos la función de coordinar el desarrollo de planes genéricos y específicos de preparación y respuesta ante amenazas para la salud de la población, y también los planes de contingencia del Ministerio de Sanidad ante crisis y emergencias”, respondió Simón en una entrevista meses atrás cuando le preguntaron sobre su trabajo.

 2º.- Información concisa que no da lugar a la duda, que no exime del componente emocional : “es una enfermedad muy grave y hasta que no salga de ella no se puede garantizar nada”, aunque ha reconocido “algunos indicios” que permitirían albergar “cierta esperanza” en la evolución de la auxiliar de enfermería porque la carga viral se está reduciendo.

 3º.- Se alinea con la enferma, respeta y da carga profesional a la estrategia de comunicación: durante la primera rueda de prensa recordó que la paciente ha pedido expresamente que no se de mucha información sobre su situación médica y que se respete la intimidad y confidencialidad, algo “con lo que estamos muy de acuerdo los médicos”, subrayó.

4.- No rehuye las preguntas, al contrario,  las recoge y no especula, ni entra en temas que no sean comprobables.

5.- Reduce el nivel de expectativas de la población. De esta forma todo lo que se consiga, por pequeño que sea, será considerado como un éxito.

 

Nunca el poder ha estado tan expuesto al ojo público, ni los políticos han tenido tanta necesidad de afinar sus mensajes.

Los errores cotizan a la baja, y las hemerotecas nos muestran el rostro de la mentira.

Durante siglos el poder se rodeó de símbolos; ropajes, cetros o coronas escenificaban su grandeza e inefabilidad.

Pero el mensaje ha cambiado y el mensaje depende, mucho, de la palabra.

En un mundo global, la información es democrática y porosa, por eso una comunicación política es, no sólo necesaria, sino más imprescindible, hoy, que nunca.

 

Teresa Romero salió del aislamiento el día 1 de noviembre de 2014, sin signos de ébola en sus fluidos.

 

 

 

 

| Cambio, Emprendimiento, Liderazgo.

Desde hace tiempo me planteo el por qué del éxito de la temática zombie en la literatura. en el cine, los comics, etc.

He llegado a una conclusión: vivo en un mundo plagado de “no vivos”. Y el arte simplemente transmite lo que le pasa a la sociedad.

 

No me refiero a lo que en el mundo empresarial se denomina una empresa “zombie” , es decir , aquella que no tiene liquidez financiera.

 

Me refiero al empleado “zombie”, la literatura sobre el tema constata cinco características fundamentales que delatan al “zombie” y a la organización en la que se desarrolla.

 

La primera es la ceguera, no lo sabía pero, los “zombies” son ciegos casi en su totalidad. Miran sin ver y por supuesto nunca dirigen la vista hacia si mismos.

Curiosamente se muestran muy proféticos en sus conversaciones,muy visonarios,  siempre anticipan lo que va a pasar en el devenir diario, y casi siempre nada es nada bueno.

 

La segunda, son voraces. Necesitan “comerse” a los vivos. No les importa el cómo ni el dónde, ellos “van a lo suyo”, conseguir más adeptos al precio que sea. Necesitan crear pequeños grupos que poco a poco van retroalimentando su política de no vivos , anclada en la queja y la fatalidad

 

La tercera, son básicos, “tontos”, diría yo. Carecen de criterio propio o pensamiento crítico , siguen a otros y no saben el por qué. La justificación de cualquier tipo de responsabilidad forma parte de su lenguaje habitual.

 

La cuarta, y esta es buena, se resisten al cambio. Siempre hacen lo mismo, no le gustan las sorpresas. Se dejan llevar por una actitud complaciente en la que al mismo tiempo todo está fatal pero no aportan criterios que contemplen una propuesta alternativa.

 

La quinta, se mueven en manada, así los vivos son más vulnerables y caen en sus garras, habitualmente, por agotamiento.

 

Pues sí ,los zombies son medio muertos que necesitan de otros como ellos.

 

Y contra el empleado zombie , como ya digo, después de mucho estudio e investigación, sólo se me ocurre un antídoto: preguntarle, preguntarle y preguntarle… ¿ Cómo lo harías tú? , ¿Qué cambiarías…? , ¿ Si pudieras… cómo lo harías?…

De esta forma llevamos al zombie a una posible toma de conciencia, y si no hay responsabilidad y acción , aunque sea mínima, no habrá esperanza .

Es el zombie o la empresa.

| Cambio, Comunicación, Innovación.

Barrio de Las Letras en Madrid

La tendencia nació en ciudades como Nueva York y Londres, donde artistas, diseñadores y chefs buscaban alternativas para ofrecer y difundir sus creaciones como alternativa al local tradicional y ahorrar costes fijos y de estructura.

Se trata pues de manifestaciones creativas,  de carácter efímero, que cuentan con la participación espontánea del publico existente. El objetivo es cambiar la posición pasiva del espectador e involucrarlo de forma activa en la acción.

Esta experiencia proviene de los happenings de la década de los 50 en la que los artistas interactuaban con quienes pasaban por allí y buscaban generar un mayor impacto en los espectadores.

Se han puesto de moda las tiendas pop ups, pero para crear el efecto buscado debe de haber algo más que una tienda. Debe ser una experiencia de marca en la que el merchandising, debe estar perfectamente estudiado,  para conseguir lo que queremos comunicar. Para ello debemos realizar un proyecto de decoración y diseño en el que la arquitectura efímera sorprenda al espectador.

Los participantes en estos eventos disfrutan de un entorno sorprendente, envueltos en cierto aire de clandestinidad, pero siempre impregnado de un toque de exclusividad.

Esta tendencia también se ha trasladado a chefs de moda y con ganas de darse a conocer de forma que organizan cenas originales en casas particulares, naves, sótanos, terrazas… En algunos casos los comensales no se conocen y también es una forma de relación social.

A este fenómeno también han contribuido las redes sociales donde el evento se difunde rápidamente y en un corto periodo de tiempo. Se crea la expectativa con una decoración sorprendente en la que aparecerá para rápidamente desaparecer

Se trata de “marketing experiencial”, es decir,  crear emociones, impactar y sorprender.

Este tipo de tiendas “de quita y pon”, benefician principalmente a dos tipos de empresas:

A las tiendas “on line” que no tienen un espacio físico permanente donde el público pueda acudir.

A las tiendas que acaban de abrir y que no pueden asumir grandes costes y que quieren tantear el mercado antes de lanzarse.

El carácter efímero de estas tiendas no es sinónimo de baja calidad, si bien al contrario les otorga un aire de exclusividad por su temporalidad y los objetos que se ofrecen.

Para terminar solo añadir que se da en ciudades en continuo movimiento y en una constante búsqueda de interacción entre sus habitantes.

| Cambio, Comunicación, Liderazgo.

DIBUJOS DE PABLO PICASSO

Un hombre viajaba en el tren hace muchos años, en un vagón de primera clase. Le pareció que quien estaba sentado cerca de él era Pablo Picasso.

Cuando logró vencer su timidez y la resistencia que le impedía hablar con tan celebrado personaje, el hombre saluda a Picasso y le dice que le admira mucho; que cree que es un dibujante genial.

Le dice también que por qué, siendo como es un maestro, se empeña en pintar unas imágenes distorsionadas, retorcidas, sin parecido con la realidad. Le parece, en suma, un desperdicio de talento.
Picasso se queda mirando al hombre y le pregunta qué cree él que es la realidad. El hombre piensa un poco y saca de su cartera una fotografía, que enseña al pintor. “Mire. A esto me refiero. Esto es la realidad: es mi mujer“- dice seguro de sí mismo.
El pintor mira la fotografía y dice al hombre que, si eso es la realidad, su mujer es muy pequeña. Y es plana, además.
Como el hombre vamos casi siempre por la vida. Dando por hecho que nuestra percepción de las cosas es la realidad misma, aferrándonos a eso y, además, queriendo mostrar al resto de personas que nuestra idea es la correcta.
Para despertar de esa ilusión limitadora, entre otras muchas cosas, está el arte.
Y la locura, pero de esto último hablaremos otro día.

| Cambio.

 

 

Si estas pensando en realizar una pequeña reforma,  rehabilitación o una obra de gran envergadura, tan importante como encontrar a un buen profesional es seguir algunos consejos para no tener sorpresas y que la reforma sea un éxito:

  1. Menos es más. Coloca sólo las piezas imprescindibles y que te traigan buenos recuerdos.
  2. Más vale prevenir que curar. Revisa todas las instalaciones de agua, luz, gas, telecomunicaciones, etc. y actualízalas a las necesidades del momento. Es lo que antes queda obsoleto y lo que más cuesta poner al día.
  3. Empezar por el principio. Empecemos escogiendo la base que es lo que nos condicionará todo. Por ejemplo el pavimento elegido influirá notablemente en el resto de materiales y colores a elegir.
  4. Piensa en el todo pero actúa por partes. Ve centrándote en zonas puntuales o elementos que tengan un criterio común y ponte objetivos más concretos pero sin olvidar que forman parte de un conjunto armónico.
  5. Base sólida. No escatimes recursos en lo que te dará siempre prestigio y se revalorizará con el paso del tiempo. Invierte en el futuro pero sin dejar de lado que hay elementos que tienes que mantener para que perduren, con el coste añadido que conllevan. Por ejemplo puertas y ventanas de maderas nobles y herrajes de latón, cerrajerías artísticas.
  6. Desviar la atención. Utilizar una estrategia para evitar algo molesto o poco atractivo como una viga descolgada la cual se puede integrar en una librería, por ejemplo o poner una pieza muy vistosa al lado del elemento en discordia y  que atraiga todas las miradas.
  7. Mejor solo que mal acompañado. No crear competencia con algo que debe ser protagonista por su valor artístico y/o belleza. Colocar un cuadro de un pintor cotizado en una pared central y de una estancia común para que se pueda lucir.
  8. Los polos opuestos se atraen. Buscar un equilibrio mezclando materiales y estilos. Por ejemplo suelos de madera en estancias con mucha luz natural y con muebles claros y decapados.
  9. Alíate con el enemigo. Actúa con inteligencia e integra lo que no te agrada para que en el conjunto quede bien. Por ejemplo si el color del pavimento no lo puedo cambiar, utilizo el color de las paredes y las telas para que el efecto final resulte adecuado a lo que busco

10. Las apariencias engañan. Utilizar trucos de “magia e ilusionismo”. Por ejemplo fundas para las sillas, espejos que agrandan las estancias, plantas de interior, alfombras, etc.

 

Si tenemos en cuenta estos consejos seguro que conseguimos que el resultado final se encuentre a la altura de nuestras expectativas, y disfrutaremos plenamente satisfechos de nuestro trabajo porque, ciertamente, la casa perfecta no existe, así que somos nosotros mismos los que tenemos que conseguir el equilibrio.

| Competencias, Liderazgo.

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Cuentan de un joven noble muy orgulloso que un día pidió entrar de monje en un monasterio, para ello habló con el Abad, que quiso conocer sus aptitudes,hábitos e inclinación a la vida religiosa. El candidato alzó la frente con presunción al decir: “voy vestido siempre de blanco, no bebo otra cosa que agua, hago penitencia revolcándome en la nieve en invierno y, porque me parece poco, incluso pongo clavos en mis zapatos y ordeno a mi escudero que me azote cada día…” En aquel momento llegó un caballo a beber en un abrevadero y se revolcó luego en la nieve: “ves –le dijo el Abad- esta criatura es también blanca, no bebe más que agua, se revuelca en la nieve, los clavos le atormentan los pies y recibe también látigos. Y no es más que un caballo…”

Este pequeño relato nos puede hacer ver que la palabra humildad es una de las más maltratadas, peor utilizadas y comprendidas en todos los idiomas.

El origen de la palabra humildad es la voz latina humus, que significa tierra, pero no una tierra cualquiera es una tierra fértil llena de nutrientes. Sin esta tierra fértil nada puede crecer, cuando nuestra vida contiene suficiente humus, crecemos de una forma natural.

El crecimiento puede darse  de diversos modos, pero difícilmente puede dar bueno frutos en una tierra estéril, abandonada o llena de rastrojos, por ello también habrá momentos en los que haya que arar, sembrar, podar o añadir nutrientes. Tenemos que dejar que el fruto “salga, se abra paso”, tenga éxito, que viene del latín exitus.

Para tener éxito, el fruto  debe seguir un sedero que está en el humus. Es curioso pero dos palabras que nos pueden parecer antagónicas encuentran su verdadero significado si las observamos desde su etimología:

Humildad y Éxito.Continuará.

 

| Competencias, Comunicación, Liderazgo.

Con las manos vacías vinimos y con las manos vacías nos vamos.

Se acaba el año y, como siempre, hacemos todos una cierta recapitulación de los meses pasados. Suelo releer lo que escribí hace lustros, años o meses, por ver si sigo estando en el mismo sitio o si, por el contrario, en algo he cambiado. Fútil intento, porque mantengo algunas de las cosas que decía pero dudo sobre certezas que antaño estaban vigentes. De lo leído últimamente, me quedo con lo que escribí en mayo de 2009, y que contiene dos pensamientos sobre la muerte.

El primero es una historia que se contaba de Alejandro Magno, el Grande, el más poderoso de los hombres de su tiempo. Sintiendo cercana su muerte, Alejandro pidió a sus sirvientes y allegados que, cuando llevaran su cuerpo sin vida por la ciudad, se ocuparan de que sus manos colgasen libremente a ambos lados del lecho preparado a tal fin.

<<Gran Señor>> – le dijeron- <<La tradición y el decoro mandan que los brazos vayan sobre el pecho del difunto, para así transmitir la idea del sueño, la serenidad y la placidez. El pueblo que lo vea quedará con la imagen de su Señor en actitud de merecido y profundo descanso, pudiendo venerar de este modo la figura del Gran Hombre>>.

<<Sea como os he dicho y no como me decís>> – insistió Alejandro el Grande-. <<Quiero que el pueblo vea que yo, Alejandro, el Magno, con todo mi poder y toda mi gloria, con toda la extensión de mis conquistas, la admiración de mi gente y el temor de mis enemigos, no puedo llevarme nada al otro mundo>> – añadió.

<<Que uno se va de la tierra como vino, y ni el peso de una pluma puede arrastrar consigo, y mucho menos el de la riqueza o la alabanza. Éso es lo que debe quedar en la memoria del pueblo>> concluyó el Gran Hombre.

El segundo pensamiento parte de la historia que cuenta Jodorowsky sobre un maestro zen al que un muy místico discípulo le preguntaba de manera afectada:

<<Maestro ¿qué hay despues de la muerte?>>

A tal pregunta contestó el anciano: <<No lo sé. Todavía no me he muerto>>.

Ambos relatos destilan el mismo aroma de realidad, y nos sacan de un tirón de cualquier delirio de grandeza y de los comunes devaneos con la intelectualización del hecho de la muerte y su reflejo trascendente y de inmediatez.

No por ello, sin embargo, se pierde el efecto de parada del mundo que tienen ambas historias, en tanto que nos bajan de la nube y nos colocan en la tierra desde la cual, extrañamente, podemos mirar con más serenidad la odisea de la muerte.

El conquistador quiere, con la casi ridícula exhibición del balanceo de sus manos vacías, decirle al pueblo que la muerte, cuando nos lleva, nos comunica mucho sobre la vida: <<Nada nos llevamos al otro mundo>>. El maestro zen,por su parte, traslada a su alumno que hay un aquí y un ahora, y que la percepción y plena conciencia de ese extremo es lo único que, paradójicamente, le pondrá en contacto con la trascendencia.

Como dijo Paul Eluard, <<Hay otros mundos, pero están en este>>.

Pues eso.

| Cambio, Comunicación, Innovación.

Fotos del escaparate de estas Navidades de la tienda de Rachel Aswhell en el barrio londinense de Nothing Hill al más puro estilo Shabby Chic

El origen de este estilo se remonta a las casas de campo inglesas que se caracterizaban por el uso de muebles que se repintaban cada cierto tiempo para alargar su uso, principalmente en blanco y adquirían una pátina desgastada por el uso y el tiempo.

Shabby es lamentable, raído y chic a la moda, lo que le hace compensar la negatividad del término.

Así mismo los muebles delatan el paso del tiempo y su uso pero a la vez tienen un deje de buen gusto que habla de un esplendor pasado.

Los tonos esenciales del Shabby Chic son el blanco, el hueso y los colores pasteles.

Tambien son características las antigüedades tanto en muebles como en complementos, pueden ser originales o reproducciones. Para dar ese aspecto desgastado se utiliza el distesado de muebles, técnica que le da ese aspecto rústico y antiguo.

La porcelana o cerámica, encajes, plantas, flores y elementos campestres, también se dan.

Las claves del estilo Shabby Chic son:

  1. Muebles de madera realizados de forma artesanal, que parezcan usados, desgastados, heredados y no comprados.
  2. Gama de colores pasteles, empolvados, en blancos, grises, rosas, verdes y los muebles con pátinas decapadas.
  3. Tapizados en terciopelos lisos para sillones, sofás y butacas.
  4. Telas en algodones y texturas naturales con estampados de flores en cortinas, manteles y complementos
  5. Porcelanas de aspecto antiguo y también con motivos florales.
  6. Como complementos muchas flores en todo, en cortinas, telas, cojines, estores, papel pintado, centros florales, cestos de mimbre.

Es un estilo romántico y delicado que para recrearlo y darle un toque vintage se utilizan los tonos claros y decapados que se realizan con papel de lija para quitar la pintura y dar el aspecto desgastado.

Los accesorios deben seguir esta línea romántica, con almohadones con encaje en la ropa de cama por ejemplo pero con cuidado de no recargar y caer en el exceso.

En cuanto a la iluminación se utilizan velas de colores pasteles y lámparas adornadas con cristal y pantallas delicadas con puntillas.

Para mí, la clave para depurar este estilo está en los muebles y no abusar de los estampados florales. Siempre texturas naturales y jugar con los complementos.

Y por último para conseguir una Navidad Shabby Chic, basta con añadir elementos de temporada como flores de Pascua en tonos, pálidos, beige, piñones, piñas, acebo, guirnaldas, luces, velas, hojas del otoño, etc.

| Cambio, Comunicación, Innovación, Liderazgo.

Fracasamos poco, muy poco diría yo.

Si pienso en cómo debí aprender a andar , o a comer o, de esto me acuerdo más, montar en bici, tengo la impresión de que he fracasado poco.

Recuerdo cómo aprendí a pedalear sobre dos ruedas.

Estaba en el campo y me dejaba caer por una cuesta, la mecánica, la física y el sentido común hicieron el resto.

Y los resultados no fueron malos,

Aunque las rodillas quedaron algo magulladas mi ego y motivación estaba por las nubes.

Años después, pedaleo, no exento de soltura, con mi bici de paseo.

Aprendí cayendo una y otra vez por esa cuesta, amoldando mi cuerpo y mente para, finalmente, tener éxito.

De los fracasos se aprende si queremos que sea así.

Si no nos rendimos , si reorientamos nuestros objetivos y vamos dando los pasos oportunos  para conseguir aquello que queremos.

Y, también,  si tenemos una visión de lo que queremos, normalmente este aspecto lo dejamos atrás, pero todo comienza por una visión: “quiero montar en bici, así, como ese, voy a ir al río o subir la montaña…”.

Estamos acostumbrados a ver sólo una de las caras del fracaso, la que nos sale mal,  normalmente, de consecuencias funestas y sin retorno,  y no estamos educados a aprender la fórmula correcta para hacerlo bien en la próxima vez, en el siguiente intento.

De esta forma el fracaso no es algo definitivo sino un paso natural hacia el éxito.

Las empresas y organizaciones de cualquier tipo y condición tienden a ocultar el fracaso.

Obvian el camino natural hacia el éxito y de alguna forma privan a sus miembros de ofrecerles un “espacio de seguridad” donde con naturalidad y profesionalidad aprenden, no sólo del ahora sino también de la historia en la que se encuentran.

En IBM, cuentan,y es importante contar las “historias”  si es exacto o no, es lo de menos, cuentan esto…

Un prometedor ejecutivo en formación de IBM se metió en una operación arriesgada para la empresa y llegó a perder más de 10 millones de dólares. Cuando Tom Watson, fundador de la compañía,  llamó al nervioso ejecutivo a su oficina, el joven dijo: “Supongo que quiere mi renuncia”. Y Watson respondió: “No lo dirá en serio. ¡Nos hemos gastado 10 millones de dólares en su formación!”.

Tal vez sería bueno tener en cuenta estos “Tips del fracaso”:

1.- Aprenda a fracasar, lo importante es aprender.

2.- Siga su visión, con coraje para modificarla si es necesario, pero sígala.

3.- Cree para sí,y en su entorno,  un espacio dónde el fracaso sea un “trampolín” y no una “pesada losa”.

4.- Cuente lo que le pasa, cree su propia historia. Las historias nos conmueven y motivan.

Fracase al aprender.

| Cambio, Competencias.

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LA ILUSIÓN DEL CONTROL Y SU PÉRDIDA

La geología tiene mucho que aportar a la ciencia que estudia el comportamiento humano. No he enloquecido (o, por mejor decir, esta frase no es la que lo evidencia): Habéis leído bien.

Susan Kieffer, de la Universidad de Illinois ha trabajado largamente en un campo tan interesante como seguramente desolador, y concluye que, en contra de la creencia popular, seguimos teniendo poquísimo control sobre la naturaleza.

No pone como ejemplo desastres como el tsunami de Sumatra y sus trescientos mil fallecidos, sino eventos mucho menores pero que, a pesar de eso, pusieron en solfa el funcionamiento ordinario de Europa, como la erupción de ese volcán de nombre impronunciable (Eyjafjallajökull) que cerró nuestro espacio aéreo durante muchos días consecutivos.

A pesar de eso, la profesora llama nuestra atención sobre el hecho de que el hombre sigue construyendo y habitando en zonas que son de alto riesgo en cuanto a potenciales desastres naturales. Es verdad que hay poblaciones que no pueden elegir: viven donde les toca. Pero otras muchas sí pueden, a pesar de lo cual se entregan a la estadística y al wishful thinking para intentar dormir tranquilos.

Tendemos a creer, sobre todo apoyándonos en el fantástico desarrollo de la tecnología en todos los ámbitos, que controlamos lo que pasa en nuestra casa, en nuestra ciudad y en el mundo, que todo está en orden y enjaretado… hasta que constatamos que no es así. Los terremotos se sienten en muchos sitios y dañan muchos otros. Nuestra familia, tan en orden en ocasiones, se ve zarandeada por una repentina enfermedad, un accidente de tráfico o un fuerte revés económico.

Lo cierto es que nuestro cerebro nos extiende cheques de certeza que el mundo real no puede pagar. Y llegado el vencimiento de pago, lo menos que hacemos es rebelarnos contra lo que más a mano tengamos, sea el destino, la injusticia, la naturaleza, la meteorología o la suerte. No está todo bajo control. Repetid conmigo: “No todo está bajo control”

Así es la vida.

Llegados a este punto, lo esencial es qué hacemos, cómo afrontamos el día siguiente.

No vamos a acogernos aquí al recurso facilón de proponer que se ponga al mal tiempo buena cara, o a decir que hay que ver el lado positivo de las cosas (a veces las cosas no tienen un lado positivo).

Es muy difícil saber qué hacer, pero intentemos al menos saber qué no hacer.

Y en este punto, me permito recordar el contrato de indiferencia mutua que con su habitual lucidez nos describió Norman Geras, esa idea que refleja la tantas veces letal pasividad que un ser humano muestra ante la suerte de otro.

No podemos controlar lo que pasa, o no todo lo que pasa. No podemos influir todo lo que nos gustaría en el devenir de los acontecimientos que nos afectan. Pero sí podemos intentar que ese perverso contrato de indiferencia mutua no llegue ni a firmarse ni a hacerse efectivo.

Quitémosle la razón a Norman Geras. Seguro que él se sentirá tan feliz como nosotros.